viernes, 10 de noviembre de 2017

El desierto infinito

San Pedro de Atacama, 7 de noviembre de 2017

A las 4 de la mañana estábamos en pie para coger nuestro avión a Calama. La mala suerte quiso que justo a esa hora dejara de funcionar la conexión a Internet de Diana y tuvimos que buscar un taxi. Por suerte no tardamos mucho en encontrarlo. Por el camino el taxista nos remarcó que Uber en Chile era ilegal, pero que había entrado con mucha fuerza por las malas prácticas de muchos taxistas. Este gremio es sin duda el que peor fama tiene a nivel mundial. El taxi nos costó sólo unos dos euros más que el Uber.

Tuvimos problemas con la facturación de la mochila cuando llegamos al aeropuerto. Yo lo había contratado unas horas antes, y aunque me lo habían cobrado, no constaba en el sistema. Total que cabreados tuvimos que pagar 20 euros más por la mochila. A Calama volamos con Sky, la compañía low Cost chilena, pero nada que ver con Ryanair. El espacio entre filas es mayor que el del vuelo transoceánico de Iberia y durante el viaje no te venden ni lotería ni menús, ni calendarios de azafatas calentorras.



La llegada a Calama fue cuanto menos impactante. No hacía ni 24 horas que estábamos en una isla con un clima subtropical y de repente nos encontrábamos en medio de un árido desierto. La ciudad de Calama se veía a unos kilómetros y de fondo se encontraban los Andes, pero no las mismas montañas que vimos en Santiago, sino unas mucho más áridas con algo de nieve en sus cumbres. El paisaje era totalmente opuesto al que habíamos tenido días anteriores. Eran algo más de las 8 de la mañana y había que llegar a San Pedro.

San Pedro de Atacama se encuentra a una hora y media de Calama. Según se sale del aeropuerto se puede coger cualquiera de los transfers que por 10.000 pesos (13 euros) te llevan hasta la puerta de tu hotel. Nosotros como buenos ratas cogimos uno que costaba 8.000 y te dejaba en la estación de autobuses. Lo más barato es llegar a Calama y coger un autobús de allí a San Pedro que sale por 3.000 pesos, unos 4 euros. Nosotros no queríamos perder mucho tiempo así que cogimos el bus, Magic Tour se llama.



La hora y media entre ambas poblaciones la pasamos durmiendo. Al llegar a San Pedro lo primero que hicimos fue ir a dejar nuestras mochilas al hostel donde nos quedábamos. El hostel se encuentra en otra población pegada a San Pedro pero andando hasta el centro no son ni 10 minutos. Su nombre es Incahuasi y está bastante bien. Una vez realizado los trámites del check in nos dirigimos al centro de San Pedro a contratar las excursiones de estos días. Las podíamos haber contratado desde España pero preferimos arriesgar para intentar ahorrar en el precio. Lo cierto es que no hay problema en contratarlas in situ. Hay montones de agencias que ofertan los mismos tours y compiten en precio. La diferencia de contratarlo en España o allí es de más de 100 euros (de unos 340 euros a unos 200, incluyendo el tour de tres días de Bolivia/Uyuni).

Nosotros preguntamos en 4 agencias y finalmente nos decidimos por una donde la chica nos dio consejos para estos días e incluso nos dijo que contratásemos en Uyuni el tour de Bolivia porque nos saldría más barato. La agencia es Senda Mística y es muy aconsejable, se encuentra en la esquina entre la calle Caracoles (la calle principal del pueblo) y la plaza mayor. Tienen página web pero posiblemente si se consulten sus precios desde España serán mucho más altos que si se hace en la propia agencia. Además allí las chicas te pueden decir dónde comer y comprar en los siguientes días.



Nuestro primer tour empezaba esa misma tarde y visitaríamos el Valle de la Luna. Los tours eso sí no incluyen el precio de las entradas a los sitios que suelen ser entre 4 y 7 euros. Lo que sí suelen incluir es el desayuno, la comida o un aperitivo. Teníamos poco más de hora y media que decidimos aprovechar para sacar dinero (hay tres cajeros en Atacama, uno de ellos dentro de la farmacia) e ir a comer. Fuimos a "La Picada del Indio", un buen sitio donde por 5.000 pesos (unos 7 euros) tienes dos platos y postre. Lo que no va incluido es la bebida, pero tienen botellas grandes de agua y zumo relativamente baratas. San Pedro también es caro, pero no como la Isla de Pascua, comer de menú o colación es económico. Para no perder tiempo compartimos mesa con Natalia, una chilena que era su último día en Atacama antes de volver a Santiago. Una mujer muy agradable.

En cuanto al San Pedro de Atacama en sí no es un pueblo muy grande y puede recorrerse perfectamente andando. Tiene varios mercados de artesanía y una iglesia en la plaza principal. Las calles no están asfaltadas y los coches levantan muchísimo polvo a su paso, es como un pueblo del oeste mexicano. Hay hostels y agencias de viaje para aburrir. Está claro que su economía se basa en el turismo, pese a que tampoco es que se vea muy masificado.



A las 4 de la tarde partíamos para el valle de la luna en un minibus con otras 15 personas. El Valle de la Luna se puede hacer en bicicleta (alquilarla cuesta unos 3.000 pesos) ya que se encuentra bastante cerca de Atacama. Nosotros estábamos cansados de las palizas de Isla de Pascua y preferimos el tour que era un poco más caro.

El Valle de la Luna ofrecer algunas de las vistas más espectaculares de San Pedro. Se ve la cordillera de los Andes y sus múltiples volcanes por esta zona. Toma su nombre de la costra de sal blanca que tiene el suelo y que da esa apariencia lunar al lugar. Lo primero que hicimos fue subir una ladera para ver las vistas desde allí y la gran duna de Atacama, la cual desde hace unos años ya no es accesible y no permiten andar sobre ella. El paisaje es sobrecogedor, el salar ocupa una bastisima extensión.



Después de este pequeño trekking que no llegaría a una hora fuimos a la parte baja del valle donde pudimos ver algunas de las formaciones rocosas creadas por la erosión en el lugar. Aquí destacan las tres Marías, aunque yo a las Marías no las veo por ningún lado.

La penúltima parada eran las cavernas de sal. Unas cuevas bastante angostas que en ocasiones están totalmete oscuras y por las que hay que escalar y arrastrarse por momentos. El consejo que te dan al entrar es que lleves las manos totalmente libres y entres sin mochila. No es para tanto, pero mejor si se entra con lo mínimo. Aunque haya que hacer un esfuerzo, merece mucho la pena meterse dentro y descubrirlas. Se acaba saliendo tras escalar por una pequeña pared por lo alto de una ladera.




La última parada de este tour era el atardecer en Salkantay. Aquí se encuentra la que llaman Piedra del Coyote, una piedra suspendida sobre el acantilado muy parecida a la del Coyote y el Correcaminos. Esta piedra está cerrada por seguridad porque al parecer ha habido un par de muertes desde ella. El atardecer sobre el Valle de la Luna es espectacular. El sol se esconde al fondo y los colores van transformando el paisaje. La temperatura según se va escondiendo el sol empieza a bajar y es necesario llevar al menos uña sudadera.



Atacama es realmente el primer desierto en el que estoy donde realmente hace frío por la noche. Lo peor es que nosotros no hemos venido muy preparados. Con el sol escondido, dábamos por finalizado el primero de nuestros tour en Atacama, el del Valle de la Luna. Si tuviera que hacer una recomendación casi diría que se hiciera por tu cuenta, es más barato y no vas con un grupo cual borreguillo.



De allí fuimos a ducharnos y a cenar algo. Nuestra idea era hacer también el tour astronómico este primer día pero nos lo desaconsejaron porque la luna todavía estaba crecida e iba a ser más espectacular cualquiera de los otros dos días que tenemos en Atacama. Cenamos en el Barros, un sitio com música en directo que nos habían recomendado. Pedimos una Chorrillana, el plato típico de aquí compuesto por carne, huevos y patatas. Algo parecido a nuestras sartenes de huevos rotos.



El primer día en Atacama había sido muy productivo, habíamos contratado nuestras excursiones para los próximos días y habíamos podido ver parte de los espectaculares escenarios de este lugar.


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