viernes, 10 de noviembre de 2017

Lagunas y flamencos en el altiplano

San Pedro de Atacama, 8 de noviembre de 2017

Nuestro segundo día en San Pedro arrancó a las 7 de la mañana. En general todas las excursiones comienzan bastante pronto por lo que aquí casi es mejor ahorrarse el desayuno en el alojamiento. Nosotros al menos no hemos podido desayunar en el hostel ningún día.

El tour del segundo día fue Piedras Rojas y Lagunas altiplánicas y dura desde las 7 de la mañana hasta casi las 18 de la tarde. Es un tour donde se pasan muchas horas en autobús, como casi todos los que se hacen desde San Pedro, pero al menos el paisaje por el camino es digno de observarse.



Nuestra primera parada fue la laguna de Chaksa, lugar de avistamiento de flamencos. Nada más bajarnos se veían varias decenas de estos animales. En esta laguna habitan tres tipos de flamencos distintos aunque a la distancia que nos encontrábamos era difícil distinguirlos. La laguna está desapareciendo y por lo tanto la población de flamencos también está disminuyendo. La intervención humana es la causante de esta desecación. Unos kilómetros más allá una empresa extrae el 51% del litio que se usa en el planeta y tienen esa concesión hasta el año 2030.



Nuestra segunda parada del tour fue pasado el pueblo de Socaire. Ya acabando el pueblo se advertía en un enorme letrero que a partir de ese punto no había cobertura telefónica hasta la frontera con Argentina. Ascendiendo por la montaña llegamos a Piedras Rojas, una laguna turquesa de gran belleza rodeada de montañas. Desde Piedras Rojas se tiene una buena vista de algunos de los volcanes de la zona. Las Piedras Rojas son las antiguas lenguas de lava expulsadas por los volcanes en su erupción miles de años atrás. Su color rojizo se lo deben al hierro oxidado por la erosión. En Piedras Rojas hacía frío por el viento que sopla. Al parecer según avanza el día el viento es cada vez más fuerte y las temperaturas descienden.



De Piedras Rojas seguimos ascendiendo hasta los 4.300 metros donde se encuentran las lagunas altiplánicas de Miscanti y Miñiques. Aunque estamos a una altura elevada no es común tener mal de altura (mal de puna lo llaman aquí) ya que la concentración de oxígeno es alta pese a la elevación. Lo que sí que notamos es que en Atacama se va al baño cada muy pocas horas. Como apenas se suda porque es un calor muy seco, todo el agua que se bebe se expulsa por la orina. Las dos lagunas están comunicadas subterráneamente y una de ellas le pasa agua a la otra. No se tiene constancia de su profundidad. Hace miles de años ambas lagunas eran sólo una, pero una vez más los volcanes de la zona modificaron el paisaje, separándolas con una lengua de lava que es fácilmente observable.



De los 4.300 metros donde se encuentran las lagunas altiplánicas, bajamos de nuevo al pueblo de Socaire para comer. Por el camino de vuelta vimos algunas vicuñas, una especie de llama que vive en las zonas de más altura y que puede aguantar temperaturas de 40 grados bajo cero. Otra curiosidad de las vicuñas es que no mueren por edad, sino de hambre, ya que sobre los 30 años pierden todos los dientes y no pueden arrancar las plantas de las que se alimentan. 



Tras la comida seguimos descendiendo hasta un pequeño pueblo llamado xxxxx. Este pueblo sólo tiene una plaza central interesante donde se encuentra un campanario separado de la iglesia de adobe. Es curioso de ver, así como la Iglesia. En los laterales de la plaza hay distintos puestos de artesanía y se pueden probar helados artesanales de frutas de la zona. Nosotros lo cogimos de Xxxx, una especie de fruto seco similar a la avellana.


En el retorno pasamos cerca del campamento base del Proyecto Alma. Este proyecto internacional cofinanciado por Estados Unidos, Canadá, Europa y algunos países asiáticos es uno de los observatorios astronómicos más importantes del mundo. Las especiales condiciones de Atacama hacen que su cielo sea especialmente limpio y adecuado para la observación del universo. Es cierto que desde la propia ciudad por la noche se ven cientos de estrellas sin dificultad. También cruzamos un bosque que pertenecía a un proyecto de reforestación que se quedó a medias en los años 70 y que pretendía unir San Pedro con Socaire a través de este bosque.

De vuelta a San Pedro nos pasamos por uno de los mercados artesanales donde nos compramos unos gorros de lana para soportar las frías temperaturas que nos iba a esperar al día siguiente. Cenamos una pizza que nos llevamos a nuestro alojamiento. La excursión de los géiseres del Tatio arranca a las 4'30 de la mañana y había que acostarse pronto.


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