El día se levantó muy nublado. Durante la noche no paró de llover, así que nuestra idea de volver a Anakena o visitar Ovahe aprovechando que no teníamos que devolver el coche hasta las 15 de la tarde, no tenía mucho sentido.
Aprovechando que la lluvia dio una tregua, decidimos aprovechar para ver un Ahu y unas cuevas que están un poco más alejadas. El Ahu Akivi es de los más interesantes y los Moai que están sobre él en pie tienen un buen estado de conservación. No se tarda mucho en ver, casi es peor el llegar a ellos. La carretera es un camino de tierra que sale de la carretera principal que une Hanga Roa y Anakena. Nosotros tardamos más de la cuenta. En mitad del camino se nos cruzó un cachorro empapado que no llegaría a la semana de edad. Estaba perdido y lo recogimos para intentar devolverlo a su parcela. El cachorro no pertenecía a ninguna camada o nadie quería hacerse cargo de él. Con muchísima pena le secamos un poco, le dimos algo de comer y le dejamos en el lateral de la carretera esperando que tuviera suerte. En la isla y en Santiago hay montones de perros callejeros. Son preciosos y en general muy amigables. Dan ganas de llevárselos todos a casa y si hubiera estado en España posiblemente ese cachorro se hubiera venido conmigo. Deberían de hacer un plan de esterilización de animales. Tanto los perros como los caballos están por toda la isla.
Desde el Ahu Akivi se va a unas cuevas, Ana TePahu que están a unos metros. Por desgracia como había llovido no nos dejaron acceder por seguridad, así que nos quedamos con las ganas de verlas. Como el día estaba nublado y estaba claro que no íbamos a tener playa, teníamos dos opciones: o hacer un trekking al Manga Tere Vaka que te lleva a unos Ahu que sólo se pueden visitar de este modo, o volver a visitar Rano Ranuko, la cantera de los Moai.
Como llevábamos varios días de paliza caminando y nos habían dicho que en Rano Ranuko es donde se encontraba el Moai que tiene los petroglifos pintados en la espalda, decidimos volver a este lugar, para mí sin lugar a dudas el más espectacular. En la entrada de primeras la chica de la puerta nos dijo que no podíamos acceder de nuevo con la entrada del parque ya que es para un solo uso. En cierto modo tiene sentido, ya que al no ser nominal podría venderse a otra persona en los diez días siguientes a su compra (algo que he de reconocer que pensé hacer). Sin embargo se ve que le dimos pena y nos dejó pasar. Dentro le preguntamos a una de las vigilantes donde estaba el famoso Moai de los memes. Nos comentó que ese Moai mide 10 metros, que está al otro lado del cráter (en la zona que no se puede visitar ya) y que se desenterró hace unos años para estudiar los petroglifos de su espalda pero que se había vuelto a enterrar de nuevo, por lo que buena parte de su enorme cuerpo estaba sepultado.
Resuelto el misterio del Moai aprovechamos para visitar por última vez también Tongariki y despedirnos de estas vistas que posiblemente no volvamos a ver de nuevo. Aquí no hubo ningún problema para entrar otra vez. De Tongariki volvimos hacia Hanga Roa. Se ve que hoy era el día de las buenas acciones porque por la carretera nos encontramos unas mujeres rumanas haciendo Autostop que iban a Anakena y las recogimos cuando estaba empezando a llover de nuevo. De ahí fuimos a devolver el coche.
Era ya la hora de comer y nos acercamos a un sitio que está en la costa que tenía muy buena pinta, "Donde la tía Sonia". Es uno de los sitios más baratos de la isla y la comida es buena y abundante. Merece la pena parar allí. Un pastel de Choclo típico cuesta unos 10 euros y también tienen comida para llevar. Nosotros nos pillamos dos empanadas fritas riquísimas y nos fuimos a comer a un parque frente al mar.
Como no llovía decidimos ir bordeando la Costa hasta más allá de Tahai, al Ahu Akapu. Es un Moai que está cerca de Hanga Roa a unos 10 minutos andando de Tangariki. La verdad es que después de ver todos los anteriores, no deja de ser uno más, aunque su estado de conservación es bastante bueno. El llegar a él es más por el hecho de decir que se han visto todos o al menos buena parte de todos los que están dispersos por la isla. De este Ahu convencí a Dani para acercarnos a una de las cavernas Moai, Ana Kakenga, o la cueva de las dos ventanas.
Ana Kakenga está un poco más alejada... A unos 40 minutos andando de Akapu. Está apartada de las carreteras pero merece la pena acercarse a verla. El paisaje de camino es muy bello con las olas golpeando contra los acantilados. La cueva en sí es un pequeño y angosto agujero que si no me aseguran que se puede entrar y vi salir a gente, jamás me hubiera dado por meterme allí. Es importante llevar un frontal o linterna (la del móvil es suficiente) para alumbrar la entrada del lugar. Pasados los primeros metros la cueva se ensancha y se ven perfectamente los dos tubos de lava volcánica que formaron la cueva. Aunque en un primer momento resulte claustrofobico, es muy interesante de ver.
Este lugar se utilizó como centro de protección en tiempos de guerra. Al fondo de la cueva hay dos enormes ventanas que dan al mar y son un bellísimo mirador. Al menos pude ver una de las cuevas volcánicas de la isla. Cuando nos quisimos dar cuenta eran ya las 17 de la tarde. Desde esta cueva a una media hora andando se encontraba el último de los Ahu que me empeñé en ver, el Ahu Tepeu. La verdad es que este Ahu tiene más bien poco, tras él hay un pequeño Moai y varios más tumbados, pero yo estaba obsesionado con que quería llegar a él. Me costó convencer a Dani pero lo hice. Seguimos andando hasta llegar allí. Era el último punto que íbamos a ver de la isla. La verdad es que poca gente llega aquí ya que hay que acercarse andando y es un buen trecho.
Nos quedaba un largo camino de vuelta a Hanga Roa. Entre Ana Kakenga y Ahu Tepeu encontramos otra cueva, Ana Te Pora, otro tubo de lava volcánico con dos entradas y bastante más espacioso que el anterior. El camino de vuelta de más de hora y media caminando fue agotador. Paramos en "la playa" de Hanga Roa a descasar y meter al menos los pies en el agua, bañarse no era muy apetecible. En total en el día hicimos 23 km. Cenamos en el Club Sandwich una enorme hamburguesa de carne mechada por unos 9 euros. Junto con la Tía Berta y la Tía Sonia es uno de los mejores lugares de la isla donde comer barato.
Nuestro último día completo en Isla de Pascua había llegado a su fin. Si hubiera tenido un par de días más no hubiera dudado en hacer el trekking de Manga Te Vaka y pasado al menos otro día más en la playa. Para lo pequeña que es la isla tiene muchísimo que ver y hacer.









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